Temo encontrarme sola con mis pensamientos. A veces no me reconozco.
Lentamente me invade una sensación de paz, de bienestar, de tranquilidad. Siento que puedo volar y mi mente no puede bajar de las nubes. Se siente tan bien. Pero con la misma rapidez con la que aparecen estos sentimientos, son reemplazados por odio. Una furia incontenible me invade. Siento unos deseos insoportables de romper, patear, desgarrar… lastimar. Quiero gritar, sin embargo ¿Por qué cuando lo hago mi voz suena tan serena? Me desespero y mis esfuerzos son tan grandes que me lastima la garganta pero, ¿Cómo es que mi voz no me responde? Nuevos arrebatos de furia me inundan. Siento una corriente recorrer todo mi cuerpo, la tensión es inaguantable. Lágrimas rebeldes se escapan involuntariamente. La pena me desborda. ¿Qué es lo que me esta pasando?
sábado, 14 de agosto de 2010
viernes, 13 de agosto de 2010
Thought you knew me .
No entiendo ¿No acababa de explicarte en detalle, semanas atrás, cada uno de mis pensamientos? Después de organizar mis ideas, traducirlas en palabras y oraciones coherentes, después del valor necesario para transformarlas en algo más que torbellinos haciendo destrozos en mi cabeza, después de todo eso, hubiera esperado un poco mas de comprensión.
Me sentí libre al poder sacarme ese peso tan grande de encima, y en el momento pareciste captar realmente lo que intentaba expresar tan toscamente, con mis risas nerviosas y mis titubeos. Pero un tiempo más tarde esa charla pareció olvidada. Pensé que sólo era mi imaginación y mi tendencia a ser un poco más dramática de lo normal. Pero no, me equivoqué. A veces me gustaría preguntarte si en realidad lo estás haciendo a propósito, si no es más que otra de tus bromas tontas, de esas que siempre tardo tanto en darme cuenta. Quisiera que te dieras cuenta del daño que me haces a veces. Sólo me queda ocultar esos sentimientos, apartarlos de mi antes de que sean lo suficientemente fuertes para lastimarme… y también a las personas que quiero.
Me sentí libre al poder sacarme ese peso tan grande de encima, y en el momento pareciste captar realmente lo que intentaba expresar tan toscamente, con mis risas nerviosas y mis titubeos. Pero un tiempo más tarde esa charla pareció olvidada. Pensé que sólo era mi imaginación y mi tendencia a ser un poco más dramática de lo normal. Pero no, me equivoqué. A veces me gustaría preguntarte si en realidad lo estás haciendo a propósito, si no es más que otra de tus bromas tontas, de esas que siempre tardo tanto en darme cuenta. Quisiera que te dieras cuenta del daño que me haces a veces. Sólo me queda ocultar esos sentimientos, apartarlos de mi antes de que sean lo suficientemente fuertes para lastimarme… y también a las personas que quiero.
sábado, 7 de agosto de 2010
Need you now .
Los días pasan, las semanas vuelan y yo sigo soñando ... cansada de esperar algún milagro de vos .
viernes, 30 de julio de 2010
Me against the world
We’re not gonna be just a part of their game
we’re not gonna be just the victims
they’re taking our dreams
and they tear them apart ‘til everyone’s the same
I’ve got no place to go
I’ve got nowhere to run
they’d love to watch me fall
they think they know it all
I’m a nightmare, a disaster
that’s what they always said
I’m a lost cause, not a hero but I’ll make it on my own
I’ve gotta prove them wrong
me against the world
It’s me against the world .
miércoles, 28 de julio de 2010
On the outside everthing is fine, cool, perfect ..
... on the inside something is dying .
Si hay algo que deberíamos aprender es que no todo es lo que parece. El recuerdo quedará en mi memoria y no creo que vaya a desaparecer fácilmente, pero no importa, sólo es otra anécdota divertida de la que todos pueden reírse.
Si hay algo que deberíamos aprender es que no todo es lo que parece. El recuerdo quedará en mi memoria y no creo que vaya a desaparecer fácilmente, pero no importa, sólo es otra anécdota divertida de la que todos pueden reírse.
martes, 27 de julio de 2010
I wish I could just put the pieces back together .
Tantas veces ya me han desarmado.
Tantas veces he tenido que volver a unir pieza por pieza.
Pero esta vez es distinto, ya no tengo las fuerzas para armar todo de nuevo.
Esta vez ¿quién se va a encargar de juntar los pedazos?
jueves, 22 de julio de 2010
Atrapada en los recuerdos, a veces quisiera borrar mi memoria. Tan sólo desearía poder olvidar. Quiero dejar todo atrás, empezar de nuevo en algún insólito lugar. Conocer nuevas caras y dejar las demás guardadas en el fondo del armario. Tomar una nuevo camino y no mirar atrás, basta una sola mirada para acobardarse. Es como cruzar un puente a enormes alturas y lo primero que uno piensa, es no mirar abajo al caminar ya que el miedo puede paralizar. Luego comprendo que tal vez, esta nueva aventura termine siendo la misma mierda de siempre.
I can't climb mountains
Ya no puedo seguir yo sola, estoy cansada de caer desde grandes alturas. No puedo seguir escalando montañas.
Madness
Oscuridad absoluta envolvía la pequeña habitación casi por completo. Hilos de luz se infiltraban a través de las rendijas de la podrida madera de la puerta. Lo mismo ocurría con las diminutas aberturas producidas por la desvencijada persiana.
Aún así, entre la penumbra se distinguía la figura de un hombre sentado en el sucio piso de madera con las piernas flexionadas contra el pecho y la cabeza escondida entre los brazos. La soledad lo colmaba por completo y así era como siempre había querido, ahora sólo deseaba permanecer en las tinieblas para siempre. Irónicamente el destino le deparaba una eternidad de encierro en las sombras de aquel antro en el que se encontraba. Prefería creer que era el destino.
Un estruendo interrumpió el melancólico silencio. Sobresaltado levantó la cabeza y miró con atención la sala, buscando entre la oscuridad alguna señal que le indicara que el sonido se había producido afuera. Alerta, agudizó los oídos en espera a que el ruido se repitiera, sin embargo, los minutos pasaron y el cuarto volvió a su acostumbrada quietud. Aliviado dejó caer la cabeza a su posición original. No obstante apenas su frente rozó la andrajosa manga de su camisa el estruendo volvió a producirse, esta vez más estrepitoso. Asustado alzó la cabeza con demasiada fuerza, golpeándose la nuca contra la mugrienta pared. Se encontraba tan aterrado que no le prestó atención al dolor. Sus ojos se abrieron de par en par al observar, horrorizado, que alguien aporreaba la puerta intentando derribarla. Trató de tranquilizarse recordando que la puerta tenía candado y que nunca iba a poder entrar.
-Estoy a salvo, pronto se va a ir y me va a dejar en paz-murmuró una y otra vez tratando de calmarse.
-Yo no estaría tan seguro-lo interrumpió una voz conocida desde el otro rincón de la habitación.
-Déjame en paz-le dijo con desprecio, al mismo tiempo que el otro encendía un cigarrillo.
Este se rió ante su reacción, soltando una gran bocanada de humo con cada carcajada.
-¿Por qué tanto desprecio?
Sin embargo, el hombre no contestó. Hubo un largo silencio en el que lo único que se escuchaba eran los enérgicos golpes contra la puerta.
-¿Sabes?-continuó- Ese candado esta realmente viejo y oxidado, no creo que aguante demasiado.
-¡Cállate!-gritó con la voz cargada de enojo-Pronto se irán y me dejarán en paz. Estoy bien, volveré a estar solo y a salvo.
-Creo que sabes muy bien que eso es una mentira.
El otro comenzó a acercarse a la figura encogida de miedo en el suelo.
-No te me acerques-le prohibió al escuchar acercarse sus pasos.
El otro ignoró la orden y prosiguió caminando hasta encontrarse frente a su acompañante.
-Te conozco muy bien, y sabes que eso es una mentira.
En ese instante, empezó a notarse que ya no era una sola persona la que intentaba derrumbar la puerta. Eran varias manos y pies los que golpeaban, y también eran varias las voces que comenzaron a gritar con desesperación.
-¡Déjenme en paz!-gritó el hombre tapándose los oídos.
-No creo que vayan a irse. Sabes perfectamente qué es lo que están buscando y no se irán hasta conseguirlo-le informó mientras continuaba disfrutando su cigarrillo con tranquilidad, pese a los insufribles golpes que sacudían la puerta- Y si sabes todo esto, porque yo se que lo sabes ¿qué es lo que estas haciendo aquí? Hundido en tu soledad, en la oscuridad de esta habitación, en la profundidad de tus pensamientos-le preguntó mientras se arrodillaba frente suyo- ¿Por qué me hablas con tanto odio y desprecio? ¿Acaso te odias a ti mismo?
-¡Basta, es suficiente! ¡Aquí soy feliz y estoy perfectamente bien! No necesito luz, no necesito compañía, no necesito de nada ni de nadie-contestó, aún tapándose los oídos debido a los inhumanos gritos proferidos por los intrusos.
Esto saturó la paciencia del otro quien enojado le gritó:
-¡Eso no es verdad! ¡Yo se que no es así y vos también!
Furioso se paró y corrió a la persiana. La madera estaba tan añeja y podrida que sólo hicieron falta un par de puñetazos para hacer un considerable agujero desde donde deslumbrantes rayos de sol hicieron su entrada.
-¡Luz! Ya habías olvidado lo que era sentir el calor de los rayos del sol ¿recuerdas como era la ceguera que te producía luego de tanta oscuridad? Espero que esto te haga acordar.
-¿Por qué no pueden dejarme en paz? ¿Acaso quieren volverme loco?
-¿Sabes cual es el problema? ¡Vos ya perdiste la cabeza!
-No es cierto.
-¿Cómo puedes decir eso cuando te encuentras en esta mazmorra miserable hablando contigo mismo? ¿Peleándote contigo mismo?
-¡Sólo quiero paz y tranquilidad!-lo interrumpió el hombre, al borde del llanto- Van a volverme loco.
-Sucede mi querido amigo, que ya has perdido la cordura-le dijo su reflejo aspirando una última vez el cigarrillo.
Finalmente la puerta cayó estrepitosamente llenando de polvo y luz la habitación.
Aún así, entre la penumbra se distinguía la figura de un hombre sentado en el sucio piso de madera con las piernas flexionadas contra el pecho y la cabeza escondida entre los brazos. La soledad lo colmaba por completo y así era como siempre había querido, ahora sólo deseaba permanecer en las tinieblas para siempre. Irónicamente el destino le deparaba una eternidad de encierro en las sombras de aquel antro en el que se encontraba. Prefería creer que era el destino.
Un estruendo interrumpió el melancólico silencio. Sobresaltado levantó la cabeza y miró con atención la sala, buscando entre la oscuridad alguna señal que le indicara que el sonido se había producido afuera. Alerta, agudizó los oídos en espera a que el ruido se repitiera, sin embargo, los minutos pasaron y el cuarto volvió a su acostumbrada quietud. Aliviado dejó caer la cabeza a su posición original. No obstante apenas su frente rozó la andrajosa manga de su camisa el estruendo volvió a producirse, esta vez más estrepitoso. Asustado alzó la cabeza con demasiada fuerza, golpeándose la nuca contra la mugrienta pared. Se encontraba tan aterrado que no le prestó atención al dolor. Sus ojos se abrieron de par en par al observar, horrorizado, que alguien aporreaba la puerta intentando derribarla. Trató de tranquilizarse recordando que la puerta tenía candado y que nunca iba a poder entrar.
-Estoy a salvo, pronto se va a ir y me va a dejar en paz-murmuró una y otra vez tratando de calmarse.
-Yo no estaría tan seguro-lo interrumpió una voz conocida desde el otro rincón de la habitación.
-Déjame en paz-le dijo con desprecio, al mismo tiempo que el otro encendía un cigarrillo.
Este se rió ante su reacción, soltando una gran bocanada de humo con cada carcajada.
-¿Por qué tanto desprecio?
Sin embargo, el hombre no contestó. Hubo un largo silencio en el que lo único que se escuchaba eran los enérgicos golpes contra la puerta.
-¿Sabes?-continuó- Ese candado esta realmente viejo y oxidado, no creo que aguante demasiado.
-¡Cállate!-gritó con la voz cargada de enojo-Pronto se irán y me dejarán en paz. Estoy bien, volveré a estar solo y a salvo.
-Creo que sabes muy bien que eso es una mentira.
El otro comenzó a acercarse a la figura encogida de miedo en el suelo.
-No te me acerques-le prohibió al escuchar acercarse sus pasos.
El otro ignoró la orden y prosiguió caminando hasta encontrarse frente a su acompañante.
-Te conozco muy bien, y sabes que eso es una mentira.
En ese instante, empezó a notarse que ya no era una sola persona la que intentaba derrumbar la puerta. Eran varias manos y pies los que golpeaban, y también eran varias las voces que comenzaron a gritar con desesperación.
-¡Déjenme en paz!-gritó el hombre tapándose los oídos.
-No creo que vayan a irse. Sabes perfectamente qué es lo que están buscando y no se irán hasta conseguirlo-le informó mientras continuaba disfrutando su cigarrillo con tranquilidad, pese a los insufribles golpes que sacudían la puerta- Y si sabes todo esto, porque yo se que lo sabes ¿qué es lo que estas haciendo aquí? Hundido en tu soledad, en la oscuridad de esta habitación, en la profundidad de tus pensamientos-le preguntó mientras se arrodillaba frente suyo- ¿Por qué me hablas con tanto odio y desprecio? ¿Acaso te odias a ti mismo?
-¡Basta, es suficiente! ¡Aquí soy feliz y estoy perfectamente bien! No necesito luz, no necesito compañía, no necesito de nada ni de nadie-contestó, aún tapándose los oídos debido a los inhumanos gritos proferidos por los intrusos.
Esto saturó la paciencia del otro quien enojado le gritó:
-¡Eso no es verdad! ¡Yo se que no es así y vos también!
Furioso se paró y corrió a la persiana. La madera estaba tan añeja y podrida que sólo hicieron falta un par de puñetazos para hacer un considerable agujero desde donde deslumbrantes rayos de sol hicieron su entrada.
-¡Luz! Ya habías olvidado lo que era sentir el calor de los rayos del sol ¿recuerdas como era la ceguera que te producía luego de tanta oscuridad? Espero que esto te haga acordar.
-¿Por qué no pueden dejarme en paz? ¿Acaso quieren volverme loco?
-¿Sabes cual es el problema? ¡Vos ya perdiste la cabeza!
-No es cierto.
-¿Cómo puedes decir eso cuando te encuentras en esta mazmorra miserable hablando contigo mismo? ¿Peleándote contigo mismo?
-¡Sólo quiero paz y tranquilidad!-lo interrumpió el hombre, al borde del llanto- Van a volverme loco.
-Sucede mi querido amigo, que ya has perdido la cordura-le dijo su reflejo aspirando una última vez el cigarrillo.
Finalmente la puerta cayó estrepitosamente llenando de polvo y luz la habitación.
lunes, 19 de julio de 2010
Estancada
Fría... no, fría no, helada se encontraba, congelándose, ahí, sola sentada en aquel gélido banco del ahora inmaculado parque. Blanco, blanco era lo único que podía describir del paisaje que la rodeaba. Además cabía mencionar que la oscuridad de la noche invernal tampoco colaboraba demasiado, incluso con la pequeña ayuda de uno de los pocos faroles sobrevivientes al vandalismo. Sin embargo, no podía moverse, aunque quisiera. Sentía que no podía mover ni un sólo músculo, se sentía estancada. Estancada, esa era exactamente la palabra que la retrataba, y en tantos sentidos, no sólo físicamente.Su vida se proyectaba mentalmente como una película. Buenos y oxidados recuerdos la hacían sonreír de cuando en cuando, sin embargo, esa sonrisa se desvanecía acorde se aproximaba a las últimas semanas. Contemplaba aquellos días y una sensación recorría su cuerpo. Comenzaba a sentirse paralizada, a pesar de que su vida siempre fue un constante vaivén, ahora que los observaba no podía evitar sentir esa sensación de... inercia.
Todos esos movimientos no llegaban a ninguna parte, nunca lo hicieron. Dicha sensación la aplastaba cada vez más contra el banco. No lograba entender qué era lo que la hacía sentirse así ¿Sería la rutina? Tal vez, alguna nueva y alocada experiencia alejaría todas esas horribles sensaciones... por lo menos por un tiempo. Y finalmente, decidida, pensó: “Voy a correr y no voy a detenerme hasta consumir el último aliento disponible”. Satisfecha con la solución, se dispuso a deshacerse de la inercia que la poseía. “pies no me fallen ahora, son lo único que voy a utilizar de ahora en adelante”. Con ese último pensamiento, se paró y se dispuso a enfrentar una nueva aventura.
viernes, 9 de julio de 2010
Civil War
Look at your young men fighting
Look at your women crying
Look at your young men dying
The way they've always done before
Look at the hate we're breeding
Look at the fear we're feeding
Look at the lives we're leading
The way we've always done before

My hands are tied
The billions shift from side to side
And the wars go on with brainwashed pride
For the love of God and our human rights
And all these things are swept aside
By bloody hands time can't deny
And I don't need your civil war
It feeds the rich while it buries the poor
Your power hungry sellin' soldiers
In a human grocery store
Ain't that fresh
I don't need your civil war
Look at the shoes you're filling
Look at the blood we're spilling
Look at the world we're killing
The way we've always done before
Look in the doubt we've wallowed
Look at the leaders we've followed
Look at the lies we've swallowed
And I don't want to hear no more
... And I don't need your civil war
Look at your women crying
Look at your young men dying
The way they've always done before
Look at the hate we're breeding
Look at the fear we're feeding
Look at the lives we're leading
The way we've always done before

My hands are tied
The billions shift from side to side
And the wars go on with brainwashed pride
For the love of God and our human rights
And all these things are swept aside
By bloody hands time can't deny
And are washed away by your genocide
And history hides the lies of our civil wars ...And I don't need your civil war
It feeds the rich while it buries the poor
Your power hungry sellin' soldiers
In a human grocery store
Ain't that fresh
I don't need your civil war
Look at the shoes you're filling
Look at the blood we're spilling
Look at the world we're killing
The way we've always done before
Look in the doubt we've wallowed
Look at the leaders we've followed
Look at the lies we've swallowed
And I don't want to hear no more
... And I don't need your civil war
City of Delusion
Destroy this city of delusion
And break these walls down
And I will avenge
And justify my reasons
With your blood, yeah
You will not rest
Or settle for less
Until you guzzle and squander what´s left
Do not deny
That you live and let die
And break these walls down
And I will avenge
And justify my reasons
With your blood, yeah
You will not rest
Or settle for less
Until you guzzle and squander what´s left
Do not deny
That you live and let die
Destroy this city of delusion .
sábado, 5 de junio de 2010
No happy ending .
Wake up in the morning, stumble on my life
Can't get no love without sacrifice
If anything should happen, I guess I wish you well
A little bit of heaven, but a little bit of hell
This is the hardest story that I've ever told
No hope, or love,or glory
Happy endings gone forever more
I feel as if I'm wastin'
And I'm wastin' everyday
This is the way you left me, I'm not pretending.
No hope, no love, no glory, no happy ending. This is the way that we love, like it's forever. Then live the rest of our life, but not together.
Can't get no love without sacrifice
If anything should happen, I guess I wish you well
A little bit of heaven, but a little bit of hell
This is the hardest story that I've ever told
No hope, or love,or glory
Happy endings gone forever more
I feel as if I'm wastin'
And I'm wastin' everyday
This is the way you left me, I'm not pretending.
No hope, no love, no glory, no happy ending. This is the way that we love, like it's forever. Then live the rest of our life, but not together.
Maldición .
Calma, paz, tranquilidad, sentimientos que sólo podía buscar en un solo lugar: la playa. Observar el vaivén de las a veces azules olas, escuchar los sonidos de la costa, las gaviotas, el viento, el romper de dichas olas, todo eso le trasmitía lo que más necesitaba en esos momentos: serenidad, quietud.
Cerró los ojos y disfrutó las sensaciones plácidas que todo esto le producía. Escuchó resonar su nombre en la lejanía. Debía estar imaginándolo seguramente. Sin embargo, la voz dejó de ser un eco, esta vez sonó cercana y fuerte, pero lo que más le sorprendió fue que esta vez logró identificarla. Ahora si, definitivamente lo estaba soñando. Agudizó el oído esperando oír nuevamente su nombre y, efectivamente, éste no tardó en repetirse, ahora más enérgico, más sonoro y tan cercano que casi le rompe el tímpano. Sobresaltada descubrió que el dueño de la voz había saltado repentinamente frente suyo y le sonreía felizmente. Esa sonrisa, esa enorme sonrisa le hizo entender que todos esos sentimientos que había intentado guardar y enterrar en lo más profundo de su ser para nunca volver a ser encontrados, habían salido a flote como sí hubieran estado ahí todo el tiempo, esperando el momento oportuno en que él vendría y los liberaría. Maldijo su suerte para sus adentros una y otra vez, y ya sea de paso, también lo maldijo a él y a esa estúpida y hermosa sonrisa que poseía. Toda la relajación y la despreocupación que había conseguido hasta el momento, se estrellaron contra la escollera junto con las furiosas olas.
Trató de sonar despreocupada al saludarlo, aunque no hizo falta disimular su sorpresa. Qué ocurrencia que la vez que había decidido tomarse un sólo “día sabático” e ir a despreocuparse en la playa, él decide salir de su casa y dar una caminata por la costa. Nuevamente maldijo mentalmente las maravillosas casualidades de la vida. No podía esperar el momento de despedirse e irse cada uno por su lado, pero al mismo tiempo, deseaba quedarse el mayor tiempo posible con él ¿Por qué? Porque le hacía bien, feliz ¿Realmente lo hacía? Esa era una pregunta que todavía no había podido contestar y estaba segura de que no iba a poder encontrar la respuesta.
Una mirada, y todas las barreras que ella misma había impuesto se derrumbaban, como si fuera un muro hecho de pluma y ante el menor soplo se desmoronaran. Y es que con cada soplo suyo una parte de ella se hundía, así de simple podía costar abatirla. Maldijo para sí lo increíblemente débil que podía resultar.
El encuentro se alargó más de lo esperado y la noche llegó sin aviso. Cuando quiso darse cuenta ya se habían despedido y lo observaba alejarse sin mirar atrás. Todo su día planeado se había esfumado apenas escuchó en un principio el eco de su nombre en aquella ahora maldita playa. Entendió una vez más que por más que maldijera la vida, el destino, la suerte, era ella la que se encontraba atrapada en su propia maldición. Era ella la que no lograba escapar de su perdición. Su fin se encontraba personificado en una gran y blanca sonrisa.
Trató de sonar despreocupada al saludarlo, aunque no hizo falta disimular su sorpresa. Qué ocurrencia que la vez que había decidido tomarse un sólo “día sabático” e ir a despreocuparse en la playa, él decide salir de su casa y dar una caminata por la costa. Nuevamente maldijo mentalmente las maravillosas casualidades de la vida. No podía esperar el momento de despedirse e irse cada uno por su lado, pero al mismo tiempo, deseaba quedarse el mayor tiempo posible con él ¿Por qué? Porque le hacía bien, feliz ¿Realmente lo hacía? Esa era una pregunta que todavía no había podido contestar y estaba segura de que no iba a poder encontrar la respuesta.
Una mirada, y todas las barreras que ella misma había impuesto se derrumbaban, como si fuera un muro hecho de pluma y ante el menor soplo se desmoronaran. Y es que con cada soplo suyo una parte de ella se hundía, así de simple podía costar abatirla. Maldijo para sí lo increíblemente débil que podía resultar.
El encuentro se alargó más de lo esperado y la noche llegó sin aviso. Cuando quiso darse cuenta ya se habían despedido y lo observaba alejarse sin mirar atrás. Todo su día planeado se había esfumado apenas escuchó en un principio el eco de su nombre en aquella ahora maldita playa. Entendió una vez más que por más que maldijera la vida, el destino, la suerte, era ella la que se encontraba atrapada en su propia maldición. Era ella la que no lograba escapar de su perdición. Su fin se encontraba personificado en una gran y blanca sonrisa.
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